Orígenes
El Estado colombiano ha estado marcado por el dominio de la rama ejecutiva, encabezada por el presidente, desde su formación. Desde la época del Libertador Simón Bolívar, con su proyecto de Constitución Bolivariana que establecía una "Presidencia Vitalicia", hasta la Constitución de Núñez y Caro, conocida como la "Monarquía Presidencial", el régimen político colombiano ha tendido a otorgar un poder significativo al presidente.
A partir de 1968, con la reforma Constitucional aprobada ese año, se fortaleció aún más el poder ejecutivo, otorgando al presidente la capacidad de legislar, es decir, de hacer leyes, con algunas restricciones y procedimientos. Esto se debió a las constantes guerras civiles, alteraciones del orden público, luchas sociales, existencia de grupos guerrilleros y paramilitares, crecimiento del narcotráfico y terrorismo, que demandaban medidas excepcionales.
La medida adoptada fue denominada "Estado de Sitio", que permite dictar medidas para el restablecimiento y preservación del orden público. Sin embargo, en muchas ocasiones, en defensa de las instituciones, se suspendieron algunas garantías constitucionales. El Palacio de Nariño, sede del poder ejecutivo, ha sido testigo de estos eventos.
